
¿Cómo usar una faja posparto después del parto?
¡no estás sola con este vientre después del embarazo!
Acabas de dar a luz, tienes a tu bebé en brazos y miras en el espejo ese vientre que ya no parece del todo tuyo. Hinchado, blando, con esa pequeña bolsa que parece no querer irse... Te preguntas si es normal, si cambiará y, sobre todo, cómo recuperar tu cuerpo sin presionarte demasiado.
Buenas noticias: sí, es completamente normal. Después de 9 meses de embarazo, tu cuerpo ha vivido una transformación increíble. Los músculos abdominales se han separado, la piel se ha distendido y todo eso no vuelve a su sitio en dos semanas. No es cuestión de voluntad ni de hacer ejercicio, es simplemente biología.
Y precisamente por eso existe la faja posparto. No para que parezcas una modelo 48 horas después del parto (¡seamos sinceras!), sino para sostener tu cuerpo mientras se recupera, aliviar el dolor de espalda y ayudarte a sentirte mejor contigo misma en el día a día.
En Beshap, tenemos fajas diseñadas específicamente para las mamás recientes: transpirables, cómodas y eficaces.
En este artículo te lo explicamos todo: cuándo empezar, cómo elegir tu modelo, cómo llevarlo y cómo optimizar los resultados. 
¿Por qué cambia tu vientre después del embarazo?
Lo que realmente ocurre en tu cuerpo:
Durante el embarazo, los abdominales (los rectos del abdomen) se separan para dejar espacio al bebé: es lo que se conoce como diástasis abdominal. Según los estudios, entre el 60 y el 100 % de las mujeres presentan diástasis al final del embarazo. En algunas, se cierra espontáneamente. En otras, persiste y deja esa barriga «abultada» que dura incluso después del parto.
A esto se suman la distensión de la piel, la pérdida de tono muscular y los cambios hormonales que favorecen la retención de líquidos. En resumen, el vientre posparto es un cuadro complejo que ni el ejercicio ni la dieta pueden eliminar por sí solos, al menos durante los primeros meses.
¿Cuándo y por qué usar una faja posparto?
Beneficios de usar una faja después del parto:
Usar una faja posparto bien adaptada puede aportar:
- Apoyo para la espalda: los músculos de la espalda, sometidos a un esfuerzo excesivo durante el embarazo, necesitan ayuda. La faja redistribuye la presión y reduce el dolor lumbar.
- Sujeción abdominal: sostiene los músculos abdominales debilitados sin «trabajar» en su lugar: los ayuda a recuperar su posición.
- Comodidad en el día a día: levantarse, cargar al bebé, amamantar... con una buena sujeción, todas estas actividades resultan menos agotadoras.
- Mejor postura: después del parto, muchas mamás encorvan la espalda. La faja ayuda al cuerpo a mantener una postura más erguida.
- Apoyo psicológico: sentirse «sujeta» también ayuda a sentirse un poco mejor con una misma, sobre todo durante las semanas difíciles del posparto.
¿A partir de cuándo se puede usar una faja?
La regla de oro: esperar la aprobación de tu matrona o ginecólogo.
Por regla general:
- Parto vaginal: algunas fajas suaves se pueden usar desde el día 2 o 3, pero lo ideal es esperar hasta las 6 semanas posparto, después de la visita de seguimiento.
- Cesárea : por lo general, hay que esperarun mínimo de 6 a 8 semanas, hasta que la cicatriz se consolide.
Existen fajas especiales posparto: Descubre nuestra selección de fajas posparto Beshap para mamás
Lista de comprobación de seguridad antes de empezar
Antes de ponerte la faja posparto, comprueba estos puntos:
- Tienes el visto bueno de tu matrona o médico
- No tienes heridas abiertas ni cicatrices que aún no hayan cicatrizado
- No sientes dolores pélvicos importantes
- Has empezado la rehabilitación del suelo pélvico (o está planificada)
- Has elegido la talla adecuada (consulta la guía a continuación)
Cómo ponerte la faja: guía paso a paso en 8 etapas:
Ponerse una faja posparto puede parecer acrobático al principio. Este es el protocolo óptimo:
Paso 1 — Elige el momento adecuado Por la mañana, después de asearte y antes de vestirte. Evita ponértela justo después de comer.
Paso 2 — Prepara la piel Asegúrate de que la piel esté limpia y seca. Evita las cremas grasas en las zonas de contacto.
Paso 3 — Colócate Túmbate boca arriba, con las piernas ligeramente flexionadas. Esta postura relaja los abdominales y facilita ponérsela.
Paso 4 — Ponte la faja desde abajo Enróllala sobre sí misma como un calcetín, pásatela por los pies y súbela hasta las rodillas.
Paso 5 — Súbela poco a poco Súbela milímetro a milímetro, alisando la tela a medida que avanzas. ¡No tires con fuerza!
Paso 6 — Ajusta el borde superior La parte superior de la faja debe quedar debajo de la caja torácica, sin apretar.
Paso 7 — Levántate y ajústala de pie De pie, alisa de nuevo la faja de abajo arriba. Comprueba que no haya pliegues.
Paso 8 — Prueba de comodidad Debes poder respirar con normalidad, sentarte y levantarte sin dolor. Si sientes presión en el perineo o te cuesta respirar, quítate la faja y consulta con un profesional.



























